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La obesidad puede conllevar diferentes problemas y secuelas en el organismo. Las consecuencias gastrointestinales de la obesidad suelen representar problemas muy comunes entre obesos, entre los que destacamos el reflujo esofágico, litiasis vesicular, gastritis, hígado graso, colitis, cáncer de colon, y hemorroides.

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El consumo excesivo de alimentos, muy frecuente en algunos tipos de obesidad, suele provocar la inflamación de la mucosa protectora del estómago, derivando en gastritis; y debido a la ingestión excesiva, se suele debilitar produciendo reflujo esofágico y ardores. » Read more after the jump →

En la obesidad por sedentarismo, un tipo de obesidad cada vez más común, la grasa se acumula en forma de “micheín” o “flotador”, y suele aparecer cuando se produce una reducción considerable de la actividad física, sin una reducción del consumo de grasas e hidratos de carbono.

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La grasa posee un aspecto denso y produce una sensación de calor excesivo en la zona. Es de vital importancia activar el cuerpo y realizar ejercicio físico diario, siendo más eficaz si es controlado por un especialista.

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Otros tipos de obesidad

La obesidad alimentaria es un tipo de obesidad que predomina en las zonas de la cara, cuello, espalda y tórax.

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Según los excesos de una mala alimentación, evolucionará más rápidamente, llegando a ser altamente peligrosa para el organismo. Los síntomas suelen ser una sensación de calor corporal anormal y una transpiración excesiva.

La obesidad alimentaria elevada es otro tipo de obesidad que se localiza

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Cuando se deterioran las fibras de elastina y colágeno de la dermis, se produce la flaccidez, puesto que éstas son las responsables de mantener la elasticidad y la firmeza de nuestra piel. Los primeros efectos comienzan a notarse a partir de la treintena y se hacen más evidentes en las mujeres. También se puede empeorar este efecto cuando se suma una pérdida de peso o de tono muscular.
Cada caso suele ser diferente y sería conveniente ponerse siempre en manos de un profesional que nos aconseje. De todas formas, hay remedios que siempre nos pueden ayudar. Estos son los siguientes:

Dieta: Esta debe ser pobre en azúcares simples y grasas y rica en fibras e hidratos de carbono compuestos (cereales, frutas y verduras).

Ejercicios: Gimnasia localizada cuando tengamos el problema en piernas, brazos y abdomen. También, ejercicios como caminar o subir escaleras.

Tratamientos con cremas afirmantes y reductoras: Estos tratamientos pueden ayudar en algo; sin embargo, cuando se trate de casos de más gravedad o intensidad, habrá que acudir al especialista. En este último caso sería el cirujano el que debiera tratarnos. Uno de los tratamientos más utilizados en la actualidad por sus resultados es la radiofrecuencia.
Cirujía:
Caso de que fuese necesario recurrir a este remedio, existen para ello distintas opciones: Liposucción, extracción de exceso de piel y grasa (dermolipectomía), aplicación de siliconas (para las mamas), peeling, mesoterapia, soft laser, máscaras biotensoras, etc.

ALGUNOS CONSEJOS REAFIRMANTES

Cuando el cuerpo comienza a perder su elasticidad y empieza a caer, es el momento adecuado para poner remedios. Detallamos algunos consejos de ejercicios que pueden ser muy útiles para ponernos en forma.

Espalda resistente: Cogemos peso de un kilo aproximadamente (una lata de conservas o similar). A continuación, apoyamos una pierna en un escalón e inclinamos el cuerpo hacia adelante. El brazo que no tiene peso cae hacia abajo y con el brazo con el que sostenemos el peso lo pegamos al costado, lo flexionamos y echando el cuerpo un poco hacia adelante hacemos movimientos con el brazo hacia adelante y hacia atrás. Siempre debemos cuidar no despegar el brazo del cuerpo mientras hacemos el ejercicio.

Glúteos: Con una escoba, apoyada sobre los hombros, se sujeta con los brazos abiertos y manteniendo el torso recto hacer movimiento de simulación de sentarnos. Cuando lleguemos al punto en el que supuestamente estaría la silla, volveremos a la posición inicial.

Pecho: Tendidos en el suelo, realizaremos ejercicios de fondo. Esto es, mantendremos los pies en el suelo mientras levantamos todo el cuerpo con los brazos manteniéndolo recto. Este ejercicio se debe hacer con suavidad tanto en la bajada como en la subida.

Hombros: Sujetando con ambas manos unas latas de bebidas o de conservas, mantendremos los brazos caidos y pegados al cuerpo. Realizaremos movimientos suaves poniendo los brazos en cruz y volviendo a la posición inicial. Este ejercicio deberá realizarse diariamente durante unos minutos.

Si realizamos esta tabla en nuestra casa todos los días durante diez minutos aproximadamente, pronto notaremos sus efectos beneficiosos para nuestro cuerpo.

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