Entre las secuelas y enfermedades derivadas de la obesidad, podemos destacar por su gravedad y frecuencia ciertos problemas metabólicos que tienen como causa común algunos tipos de obesidad. Las principales enfermedades metabólicas producidas por el exceso de grasa sanguínea en personas con obesidad son la hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia, la hiperlipidemias mixta y la “enfermedad de los reyes”, la gota.
La obesidad puede conllevar diferentes problemas y secuelas en el organismo. Las secuelas genitourinarias más frecuentes que derivan de la obesidad son la incontinencia urinaria, cálculos renales, alteraciones en la menstruación, cáncer de próstata, y lesiones benignas y malignas en el útero y en los pechos.
En primer lugar, la elasticidad de la vejiga de un individuo sano permite acumular una elevada cantidad de orina. La obesidad puede provocar una compresión de la vejiga urinaria, y por ello, su capacidad de retener la orina se ve seriamente afectada. Esto suele derivar en incontinencia urinaria, que será más severa según el tipo de obesidad y el nivel de desarrollo de ésta. Además, frecuentemente, el exceso de alimentos que suele ingerir una persona con obesidad provoca que el riñón se sature o se vuelva insuficiente para filtrar y eliminar los desechos metabólicos. En estos casos se acumulan produciendo cálculos renales (”piedras en el riñón”), y otros problemas y patologías renales serias. Leer el resto de esta entrada »
Entre los problemas y consecuencias de la obesidad, debemos destacar las secuelas dermatológicas (de la piel), ya que además de implicar problemas serios en la salud de la piel, frecuentemente derivan en problemas psicológicos como complejos, fobias, marginación, depresión, etc.
Las secuelas dermatológicas más frecuentes en personas con diferentes tipos de obesidad son estrías, pigmentación de la piel, sudoración profusa, hirsutismo, furuncolosis e infección por hongos.
Entre las secuelas y problemas derivados de la obesidad nos encontramos con una incidencia cada vez más frecuente, los accidentes vasculares cerebrales.
La obesidad provoca exceso de grasa en la sangre y en el organismo en general, por lo que las arterias, cerebrales en este caso, acumulan un depósito de grasa que estrecha la capacidad de estos vasos sanguíneos, pudiendo provocar hipertensión, cefaleas, etc.; que tienen fácil tratamiento médico. Pero llega un punto en que esta acumulación de grasa en arterias es tan elevada que cualquier trombo o partícula de mayor tamaño que viaje por la sangre puede taponar el vaso sanguíneo, provocando un accidente vascular cerebral. Los accidentes cerebrales más frecuentes son la trombosis, isquemia o infarto cerebral; los derrames cerebrales, parálisis, y muerte cerebral. Leer el resto de esta entrada »










